“Pensar desde América Latina implica hacerlo desde todos los lugares
marginales del imperio global” (Gargallo cita
a Ramírez Fierro,2016,p48)
Hablar de patriarcado podría sugerir
de manera inocente la opresión unidireccional del “patriarca”, sin embargo,
esto no es así.
El sistema mundo no es solo patriarcal
sino además racista/capitalista/cristianocentrico/eurocentrico/ .Considero que es necesario comprender el poder no como el que se tiene sino como el que se ejerce. Esto invita a
profundizar en la gran variedad de matices en la relación poder-resistencia.
En el caso de las mujeres Gargallo
nos dice “Pensar las mujeres es hacerlo
desde cuerpos que han sido sometidos a repetidos intentos de definición,
sujeción y control para ser expulsados de la racionalidad y convertidos en
máquina para la reproducción” (Gargallo,2014,p49). El primer paso es aceptar que ese cuerpo se
encuentra situado. El discurso no lo emite una especie de narrador omnisciente
y omnipresente. Es también aceptar que cada voz nace en un lugar
antropológico y que esa misma voz ejerce
y es sometida al poder en una diversidad de formas. Repensar la problemática de
las mujeres desde los cuerpos me inspira a repensar el caso de las mujeres
presas por delitos de narcotráfico, lo cual lo haré más adelante.
A lo largo del texto de Gargallo “Rutas epistémicas de acercamiento a los
feminismos y antifeminismos de las intelectuales indígenas contemporáneas”, podemos
ver la influencia de Frantz Fannon, al
utilizar como matriz de análisis la zona del ser y no ser. Esta dicotomía es generada por una
heterarquía moderna/colonial/patriarcal/racista..etc y marca la línea de lo que
es considerado humano en todos sus derechos civiles y lo que no. Un ejemplo de estos lo nombra
Gargallo a través Ochoa al contrastar los grupos étnicos y los estados nación:
Los grupos étnicos son
entidades de procedencia intermedias entre la nación y la nada, y creo que
corresponden a la construcción colonial del “indio feminizado”, analizada por
Ochoa: los grupos étnicos son naciones demediadas, sin poder, “castradas” de
los instrumentos de construcción de ciudadanía plena, el estado con su dominio
territorial. Los grupos étnicos son visualizados como “sobrevivencias” de
sistemas políticos que los estados deben soportar, pues no los reconocen como
constitutivos de su ser (Gargallo,2014,p53)
Podría interpretar que los grupos
étnicos son parte de la zona del no ser
y el estado nación del ser. Esta
dicotomía es necesaria para la modernidad en tanto que el estado nación no se
entendería sin un imaginario que exalte el racismo y ayude a subrayar “lo que no es un estado-nación”. Por lo
tanto si entendemos el cuerpo de la mujer latinoamericana, encontraremos que
este es múltiplemente victimizado y lanzado a la zona del no-ser.
La mujer indígena, por ejemplo, se
encuentra doblemente en la zona-del no ser. En primer lugar es mujer y en
segundo es indígena. Por eso no nos debe de extrañar que cuando se revisen
antologías del pensamiento feministas solo (o en su mayoría) se encuentren feministas
blancas. Una feminista blanca europea
puede luchar por ser reconocida como mujer en igualdad de derechose, pero la
mujer indígena debe luchar para que su forma de organización , de arte y de espiritualidad sean reconocidos como
formas válidas del conocimiento tan
válidas como los son estas en las
mujeres blancas.
Si bien el texto de Gargallo
Francesca se centra en el caso mujer indígena,
me entró la inquietud de realizar una
reflexión similar con el caso de las mujeres presas por delitos contra la salud.
Para explicarlo utilizare datos en Costa Rica, aunque no dudo que el patrón se
replique en otras zonas de región. Según una investigación de Claudia Palma Campos(2011) el 64% de las
mujeres que ingresan a la cárcel el Buen Pastor son acusadas por delitos
relacionados al narcotrafico, la causa más común es la vente directa, aunque
también contempla, posesión ilegal, posesión para la venta, transporte y venta
organizada. Un dato que reafirma la
vinculación mujer-narcotráfico es la cantidad de mujeres presas por este motivo
en contra de otros. Por ejemplo en el 2009 3 mujeres fueron procesadas por
agresión con arma contra 587 por narcotráfico.
El estudio Campos también demuestra que el 70% de estas mujeres se
dedicaba actividades domésticas no-remuneradas y solo un 10% tenía un trabajo
asalariado. Estamos hablando que una mayoría de
las mujeres presas en Costa Rica son víctimas de la distribución desigual de
recursos, con baja escolaridad, en relaciones económicas patriarcales encuentran en el narcomenudeo una forma de
subsistir y en algunos casos independencia económica, la cual les ha sido
negada por relaciones de violencia patrimonial. Existe otra arista a un nivel
macro con respecto al tema raza en la prohibición de la vente de drogas, es
decir cuando se identifica que la prohibición del consumo de algunas plantas y
sustancias esta relacionado con conceptos racistas sobrevivientes de la conquista.
Así podemos identificar que una mujer es víctima del patriarcado capitalista y que es obligada a recurrir a una actividad ilegal como medio de subsistencia. Vemos una gama de
actitudes y situaciones que llevan hacer parte de la zona del no-ser; incluso
antes de cometer algún delito.
Conclusión:
Podemos finalizar diciendo que
existen una serie de condiciones de raza, etnia, nivel socioeconómico,
preferencia sexual que son el prototipo idea de la zona del ser. Esta zona del
ser marca lo que es humano y lo que es conocimiento y por oposición lo que es
artesanía y superstición. Este carácter atraviesa todos los niveles de nuestra sociedad, la economía,
política, la salud, la religión, etc. Cuando un individuo se aleja de la zona
de ser sus opciones de ser consideradas una voz
válida disminuyen, por ejemplo la voz de las investigadoras indígenas
deben recurrir a paradigmas europeos para ser mediamente escuchadas. En otros
ejemplos como las mujeres en el narcotráfico, se nos enseña que sus castigo es
merecido pero si incluso no cometieran ningún delito o si fueran obligadas hacerlo,
s condición de género, condición socio-economica ya las tenías relegadas a la
zona del no ser.
Referencias:
Campos C
(2011) DELITO Y SOBREVIVENCIA: LAS MUJERES QUE INGRESAN A LA CÁRCEL EL BUEN
PASTOR EN COSTA RICA POR TRÁFICO DE DROGAS. En Anuario de Estudios
Centroamericanos, Universidad de Costa Rica,
Gargallo,
Francesca. Rutas epistémicas de acercamiento a los feminismos y antifeminismos
de las intelectuales indígenas contemporáneas. En Feminismos desde Abya Yala.
Ideas y proposiciones de las mujeres de 607 pueblos en nuestra América. México:
2014. Pp- 46-76

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