domingo, 10 de junio de 2018

Reflexión alrededor de Rutas epistémicas de acercamiento a los feminismos y antifeminismos de las intelectuales indígenas contemporáneas de Gargallo, Francesca.



“Pensar desde América Latina implica hacerlo desde todos los lugares marginales del imperio global” (Gargallo cita  a Ramírez Fierro,2016,p48)

Hablar de patriarcado podría sugerir de manera inocente la opresión unidireccional del “patriarca”, sin embargo, esto no es así.

El sistema mundo no es solo patriarcal sino además racista/capitalista/cristianocentrico/eurocentrico/ .Considero que es necesario comprender el poder no como el que se tiene sino como el que se ejerce. Esto invita a profundizar en la gran variedad de matices en la relación poder-resistencia.
En el caso de las mujeres Gargallo nos dice “Pensar las mujeres es hacerlo desde cuerpos que han sido sometidos a repetidos intentos de definición, sujeción y control para ser expulsados de la racionalidad y convertidos en máquina para la reproducción” (Gargallo,2014,p49).  El primer paso es aceptar que ese cuerpo se encuentra situado. El discurso no lo emite una especie de narrador omnisciente y omnipresente. Es también aceptar que cada voz nace en un lugar antropológico  y que esa misma voz ejerce y es sometida al poder en una diversidad de formas. Repensar la problemática de las mujeres desde los cuerpos me inspira a repensar el caso de las mujeres presas por delitos de narcotráfico, lo cual lo haré más adelante.

 A lo largo del texto de Gargallo  “Rutas epistémicas de acercamiento a los feminismos y antifeminismos de las intelectuales indígenas contemporáneas”, podemos ver la influencia de  Frantz Fannon, al utilizar como matriz de análisis la zona del ser y no ser.  Esta dicotomía es generada por una heterarquía moderna/colonial/patriarcal/racista..etc y marca la línea de lo que es considerado humano en todos sus derechos civiles  y lo que no. Un ejemplo de estos lo nombra Gargallo a través Ochoa al contrastar los grupos étnicos y los estados nación:
Los grupos étnicos son entidades de procedencia intermedias entre la nación y la nada, y creo que corresponden a la construcción colonial del “indio feminizado”, analizada por Ochoa: los grupos étnicos son naciones demediadas, sin poder, “castradas” de los instrumentos de construcción de ciudadanía plena, el estado con su dominio territorial. Los grupos étnicos son visualizados como “sobrevivencias” de sistemas políticos que los estados deben soportar, pues no los reconocen como constitutivos de su ser (Gargallo,2014,p53)
Podría interpretar que los grupos étnicos son parte de  la zona del no ser y el estado nación del ser.  Esta dicotomía es necesaria para la modernidad en tanto que el estado nación no se entendería sin un imaginario que exalte el racismo y ayude a subrayar “lo que no es un estado-nación”. Por lo tanto si entendemos el cuerpo de la mujer latinoamericana, encontraremos que este es múltiplemente victimizado y lanzado a la zona del no-ser.

La mujer indígena, por ejemplo, se encuentra doblemente en la zona-del no ser. En primer lugar es mujer y en segundo es indígena. Por eso no nos debe de extrañar que cuando se revisen antologías del pensamiento feministas solo (o en su mayoría) se encuentren feministas blancas.  Una feminista blanca europea puede luchar por ser reconocida como mujer  en igualdad de derechose, pero la mujer indígena debe  luchar para que  su forma de organización , de arte y  de espiritualidad sean reconocidos como formas  válidas del conocimiento tan válidas  como los son estas en las mujeres blancas.

Si bien el texto de Gargallo Francesca  se centra en el caso mujer indígena, me entró la inquietud  de realizar una reflexión similar con  el caso de las mujeres presas por delitos contra la salud. Para explicarlo utilizare datos en Costa Rica, aunque no dudo que el patrón se replique en otras zonas de región. Según una investigación de Claudia Palma Campos(2011) el 64% de las mujeres que ingresan a la cárcel el Buen Pastor son acusadas por delitos relacionados al narcotrafico, la causa más común es la vente directa, aunque también contempla, posesión ilegal, posesión para la venta, transporte y venta organizada.  Un dato que reafirma la vinculación mujer-narcotráfico es la cantidad de mujeres presas por este motivo en contra de otros. Por ejemplo en el 2009 3 mujeres fueron procesadas por agresión con arma contra 587 por narcotráfico.   El estudio Campos también demuestra que el 70% de estas mujeres se dedicaba actividades domésticas no-remuneradas y solo un 10% tenía un trabajo asalariado.  Estamos hablando que una mayoría de las mujeres presas en Costa Rica son víctimas de la distribución desigual de recursos, con baja escolaridad, en relaciones económicas patriarcales  encuentran en el narcomenudeo una forma de subsistir y en algunos casos independencia económica, la cual les ha sido negada por relaciones de violencia patrimonial. Existe otra arista a un nivel macro con respecto al tema raza en la prohibición de la vente de drogas, es decir cuando se identifica que la prohibición del consumo de algunas plantas y sustancias esta relacionado con conceptos racistas sobrevivientes de la conquista. Así podemos identificar que una mujer es víctima del patriarcado capitalista y que es obligada a recurrir a una actividad ilegal como  medio de subsistencia. Vemos una gama de actitudes y situaciones que llevan hacer parte de la zona del no-ser; incluso antes de cometer algún delito.

Conclusión:
Podemos finalizar diciendo que existen una serie de condiciones de raza, etnia, nivel socioeconómico, preferencia sexual que son el prototipo idea de la zona del ser. Esta zona del ser marca lo que es humano y lo que es conocimiento y por oposición lo que es artesanía y superstición. Este carácter atraviesa  todos los niveles de nuestra sociedad, la economía, política, la salud, la religión, etc. Cuando un individuo se aleja de la zona de ser sus opciones de ser consideradas una voz  válida disminuyen, por ejemplo la voz de las investigadoras indígenas deben recurrir a paradigmas europeos para ser mediamente escuchadas. En otros ejemplos como las mujeres en el narcotráfico, se nos enseña que sus castigo es merecido pero si incluso no cometieran ningún delito o si fueran obligadas hacerlo, s condición de género, condición socio-economica ya las tenías relegadas a la zona del no ser.


Referencias:

Campos C (2011) DELITO Y SOBREVIVENCIA: LAS MUJERES QUE INGRESAN A LA CÁRCEL EL BUEN PASTOR EN COSTA RICA POR TRÁFICO DE DROGAS. En Anuario de Estudios Centroamericanos, Universidad de Costa Rica,

Gargallo, Francesca. Rutas epistémicas de acercamiento a los feminismos y antifeminismos de las intelectuales indígenas contemporáneas. En Feminismos desde Abya Yala. Ideas y proposiciones de las mujeres de 607 pueblos en nuestra América. México: 2014. Pp- 46-76

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